En recuerdo de Cristobal Halffter

En homenaje al recientemente fallecido compositor incluimos el enlace a su “In memoriam Anaïck”, interpretada durante el III Ciclo de “Entre Música y Arquitectura” del COAM, por el Coro de Arquitectos, Coral Polifónica Sagrada Familia y Olivia como narradora. y al que asistió el mismo Cristobal Halffter, en enero de 2019.

El Coro online

La suspensión generalizada de conciertos y actuaciones, nos ha llevado a continuar nuestras actividades desde casa, calentando la voz con nuevos repertorios y perfeccionando lenguaje musical con nuestro director, José Luis Ovejas.

Desde el confinamiento.


CONMEMORACIONES


Aniversario de Josquin des Prez

Este año se conmemora el V Centenario de la muerte del compositor renacentista Josquin des Prez (ca 1440-1521) .  Perteneciente a la Escuela franco-flamenca, Josquin está considerado como el primer maestro del estilo de música vocal polifónica del alto Renacimiento.
Es característica de la esta época el desarrollo de la técnica polifónica, tanto para la música religiosa y como para la profana, donde la gran protagonista es la voz, aunque se escriban piezas para instrumentos, pero como complemento de las voces. En la polifonía todas las voces tienen la misma importancia y se introducen intervalos de tercera entre ellas.
La música polifónica trata de dar sentido al texto, poniendo los acentos musicales en función de él, que de esta manera entrecruza las voces, dando lugar a una gran riqueza rítmica. De esta época son las “capillas musicales” a la dirección de un maestro de capilla.
La música era valorada en el Renacimiento, tanto por los poderes civiles como por los religiosos. Los primeros como medio de difundir ideales humanos y los segundos como exaltación de creencias religiosas. Por lo que los músicos podían estar al servicio de la Iglesia o al servicio de los príncipes y nobles.
Josquin des Prez escribió tanto música sacra como laica, en todas las formas vocales significativas de la época, incluyendo misas,  motetes, chansons y frottole. De él decía Lutero “Las notas hacen lo que él quiere, mientras que los demás compositores deben hacer lo que quieren las notas”. Su fama permaneció después de su muerte y solo fue eclipsada por la declinación del estilo polifónico en la época Barroca.

Josquin nació en la región de Hainaut, gobernada entonces por el Duque de Borgoña, cuyo poder se extendía en aquella época por territorios de los Paises Bajos, Belgica, Francia y Luxemburgo, y cuyo mecenazgo impulso un movimiento artístico de gran influencia en la época.
A temprana edad, fue miembro del coro de la iglesia de Saint-Quentin (hacia 1460) estudiando contrapunto con Johannes Ockeghem, principal compositor de la escuela francoflamenca y uno de los más influyentes y respetados músicos de su época, a quien Josquin admiró a lo largo de toda su vida. Al morir Ockeghem en 1497, des Prés escribió la deploracion a su muerte, también llamado “Nymphes des bois”. Es este un lamento a 5 voces, en el que Josquin pone 4 de las voces con un texto del poema de Jean Modinet, Ninfas de los bosques, que llora la desaparación del maestro, a la vez que situa en el tenor, en largas notas, el comienzo del Introito de la Misa de Requiem.
Josquin se vale del artificio de la música visual, escribiendo toda la obra en notas negras (breves, semibreves y mínimas). De este modo hace que se vistan de negro en señal de luto, y que se muevan en un tempus perfectum (tiempo ternario), propio de la música funeraria.

Josquin fue Cantor de la Capilla Vaticana en 1486, con Inocencio VIII, y estuvo al servicio de Luis XII, hasta que el Duque Ercole de Ferrara, lo llamó para su Capilla. En Ferrara Josquin escribió la exquisita Misa Hercules Dux Ferrariae, que está compuesta sobre un cantus firmus derivado de las letras del nombre del Duque: EUE U EAIE (re ut re ut re fa mi re). Este canto: re do re do re fa mi re, va a ir pasando por las diferentes voces, y el reparto del coro es ya estrictamente igualitario, ninguna voz es más importante que otra. Este es un rasgo del estilo de Josquin, antesala del famoso estilo Palestrina.
También en Ferrara, compuso el Miserere (Salmo 51) para cinco voces, una de sus obras maestras, que fue enormemente influyente en las posteriores composiciones de los Salmos penitenciales. Fue probablemente encargada por el propio Duque tras la ejecución de Girolamo Savonarola, al que el Duque estaba muy unido. La pieza está construida en un estilo sobrio y austero, de tal manera que las palabras siempre son claramente inteligibles, ya que la falta de inteligibilidad era una crítica específica que Savonarola hacia a la música polifónica.
Josquin solo estuvo en Ferrara durante un año, de dónde partió en 1504 posiblemente huyendo de la Peste Negra (el Duque, su familia y dos tercios de la población de Ferrara murieron por causa de la peste). De Ferrara fue a su región natal de Condé, al sudeste de Lille,  donde se le nombró preboste de la catedral. Durante ese período tuvo inmensa fama, e incluso fue reconocido por la corte holandesa, y sus obras interpretadas allí a menudo. Permaneció en Condé-sur-l’Escaut (Francia) hasta su muerte en 1521.
Josquin dominó el mundo musical de su tiempo, no solo por su conocimiento, ciencia y originalidad, sino también por su habilidad para reunir las corrientes de la práctica musical de la época. Poseía una vívida concepción del significado y las posibilidades dramáticas de los textos sagrados, así como una gran destreza polifónica y conocimiento melódico, manejando las técnicas contrapuntísticas pero también haciendo uso de amplias homofonías, en las cuales las voces se reúnen y marchan en acordes de gran consonancia.
Es autor de una extensa obra: 20 Misas, 80 Motetes, Salmos, Stabat Mater, Ave María, Miserere, 35 canciones profanas y otras obras.
El arte de Des Prés asimila todas las experiencias anteriores y las dota de nueva forma, totalmente personal que le permite cerrar el período de desarrollo de la Polifonía y le coloca como un puente de transición entre la Edad Media y el Renacimiento.

Celebrando esta efemérides, el Coro de Arquitectos incorpora a su repertorio obras de Josquin des Prez: El grillo, del III Libro delle frottole (ca 1505) y Mille regretz, (ca 1520) también conocida como la “Canción del emperador”, por ser una de las piezas favoritas del emperador Carlos V.